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Concilios de Toledo

Los Concilios de Toledo son el nombre que reciben los dieciocho concilios celebrados en Toledo entre el año 397 y el 702, y salvo el primero, acaecieron durante la dominación visigoda de la península ibérica. En la Hispania visigoda existieron asambleas de representación colectiva: el llamado Senatus y los Concilios de Toledo.

Recaredo y Obispos. Concilio III de Toledo, año 589. Códice Vigilano, fol. 145, Biblioteca de El Escorial.

Las reuniones visigodas conciliares fueron de dos clases: provinciales, que agrupaban el episcopado provincial bajo la presidencia metropolitana; y generales, que agrupando los obispos del reino, trataban temas de interés común.

Estas asambleas político-religiosas de la monarquía visigótica eran convocadas por el rey y presididas por el arzobispo más antiguo (posteriormente por el de Toledo), donde la representación se reducía a las altas jerarquías eclesiásticas y a la nobleza.

El III Concilio de Toledo de 589 fue el primero en tener carácter general, y en él se decidió el abandono del arrianismo por los jerarcas visigodos y la consiguiente incorporación política de los hispanorromanos, momento en el que se produjo la conversión de Recaredo y los visigodos al catolicismo.

En el IV Concilio de Toledo de 632 se sancionó el carácter electivo de la monarquía visigoda. Esto concilios tenían el objetivo de poner normas de convivencia y de control de malas costumbres y muchos tenían o empezaban con un confesión de fe. Así el más representativo en cuanto a la en la Trinidad y la Encarnación es el concilio XI de Toledo

Lista de concilios editar

Carácter y modo de desarrollo de los Concilios editar

Se ha discutido mucho sobre qué clase de Asamblea eran los Concilios generales. No existe un paralelo en ningún país y, por tanto, la cuestión está abierta a múltiples interpretaciones. En general, por algunas indicaciones sabemos que los Concilios constituían una forma de apoyo al Rey o a su política, pero se desconoce si se trataba de un apoyo meramente moral, de un apoyo secundario (estando la base del poder del Rey en los nobles y el ejército), o de un apoyo decisivo sin el cual el rey no habría obtenido el apoyo de los nobles o de la población, muy influida por las autoridades religiosas.

Las decisiones del Concilio versaban sobre las peticiones del rey (aparte de los temas de estricta disciplina eclesiástica) y se adoptaban por mayoría (a partir del VIII Concilio, la asistencia de nobles palatinos acercó a los godos a la mayoría o tal vez se la dio). Los obispos que defendían las posiciones derrotadas estaban obligados a asumir las decisiones conciliares bajo pena de excomunión.

En todos los casos, las decisiones adoptadas iban en la dirección sugerida por el rey y raramente vulneraron los deseos de este (si lo hicieron, el rey podía no confirmar los resultados del Concilio), presentando como mínimo normas que pudieran ser del agrado real. El rey nunca fue criticado por los Obispos en un Concilio, aunque a veces se criticó al Rey anterior.

La asistencia al Concilio era obligatoria, salvo enfermedad o realización de un encargo del Rey; la pena por incumplimiento debía ser la excomunión por un año.

Los Sínodos provinciales trataban teóricamente temas eclesiásticos, a menudo originados en la provincia, pero cuya vigencia se extendía a las otras provincias.

Se celebraban en una iglesia metropolitana que permanecía cerrada a los fieles, debiendo entrar los participantes por una única puerta vigilada por los ostiarios (ostiarii, «porteros»). Los Obispos se sentaban en círculo por orden de antigüedad, y cuando ya estaban colocados, entraban algunos sacerdotes que podían asistir que también se sentaban, colocándose detrás de los Obispos; después accedían los diáconos con derecho a hacerlo, que permanecían de pie; finalmente entraban los laicos invitados, junto a sus secretarios (notarii) que redactarían las actas (ningún miembro el clero inferior podía asistía a los Sínodos). Todos ya en sus lugares se cerraba la puerta vigilada por los ostiarios. Se iniciaba entonces una sesión protocolaria de rezos y preámbulos. Después el Arzobispo metropolitano solicitaba la presentación de los temas por orden (cada una debía presentarse después de ser tratada la anterior).

Tratados los temas se llamaba a aquellos clérigos o laicos que habían quedado fuera y tuvieran algo que decir, pues cualquiera podía presentar quejas contra Obispos, jueces, nobles o cualquier otra persona. El archidiácono recogía las quejas presentadas y las presentaba a la reunión y si era adecuado, el demandante era llamado para hablar. Si la petición o queja era aceptaba, se comunicaba a un funcionario real (executor) para hacer comparecer ante el Sínodo a la persona demandada. Cerrados todos los casos, terminaba el Concilio con unas oraciones (para Dios y el rey) y la firma de las actas (cuyo primer firmante era el metropolitano).

Funciones editar

En los concilios se trataba principalmente de asuntos doctrinales religiosos y pautas de comportamiento eclesiástico, aunque también otros de naturaleza diversa como las condiciones necesarias para la elección del monarca, o la forma en que debía llevarse a cabo y velaron por el cumplimiento del juramento del Rey. También supervisaron la legitimidad de los levantamientos otorgando su refrendo moral a quienes por la fuerza habían alcanzado el poder, aseguraron las garantías judiciales de magnates y eclesiásticos. Resumiendo, establecieron las pautas a las que debía ajustarse la marcha del Estado y la conducta de los monarcas.

Naturaleza editar

Existen dos posturas acerca de su naturaleza. Algunos defienden su naturaleza eclesiástica y otros su carácter civil o político. La gran mayoría coincide que pese a sus atribuciones, las asambleas eran tan solo religiosas ya que actuaron en virtud de su propia autoridad eclesiástica (García-Gallo) y que en ellas ni se legisló ni se juzgó (Sánchez-Albornoz). En la postura contraria nos encontramos al historiador español Ramón d´Abadal quien ha sostenido que los concilios eran también asambleas legislativas y órganos de control político, que sí legislaron y juzgaron. Resumiendo, se tratarían de asambleas de carácter mixto, que tratarían asuntos tanto eclesiásticos como políticos. Según la tesis de Myriam Romero Gallardo, estas asambleas eran de carácter eclesiástico en un principio, pero tras la conversión al catolicismo en el IV Concilio de Toledo asumieron un carácter mixto.

Convocatoria editar

El rey era el encargado de convocar las asambleas conciliares, así se testimoniaba en las propias asambleas, reunidas por la decisión y voluntad de uno u otro monarca. Esto se realizaba de dicho modo incluso siendo los asuntos a tratar y por los que se había convocado la asamblea, estrictamente eclesiásticos, teniendo como ejemplo el Concilio XIV.

Celebración editar

La asamblea comienza tras el acto de presencia del rey junto con su comitiva una vez congregados los obispos en la iglesia toledana. El rey dirige un discurso o mensaje a los asistentes, llamado tomo regio, en el que se explica el objetivo de la reunión y los asuntos a tratar. Se comenzará primero por los problemas teologales, morales y eclesiásticos, para pasar luego a los concernientes a la vida política del reino. Los cánones promulgados por esos concilios reciben sanción civil mediante la llamada Lex in confirmatione Concilii. La transgresión de las disposiciones acarrea penas temporales y espirituales: la excomunión.

Museo de los Concilios de Toledo y de la Cultura Visigoda editar

Este museo se instaló en 1969 en la Iglesia de San Román, en la ciudad de Toledo y contiene códices en letra visigótica y ejemplos de hallazgos arqueológicos, de orfebrería y joyería, procedentes tanto de la ciudad de Toledo como de la provincia.

Clasificación de los Concilios editar

Los Concilios podían ser de distintos tipos, dependiendo de los temas tratados y del número de obispos asistentes, así como de la autoridad que los convocaba. Tenemos noticias de los veintiséis concilios celebrados en el Reino visigodo, desde la conversión de Recaredo hasta la caída del Reino visigodo, desde el año 589 al 711. Aunque varias veces se establecieron detalladamente los intervalos con que debían celebrarse los concilios tanto generales como provinciales, estos, en la práctica, no se celebraron con regularidad cronológica sino para responder a una necesidad concreta. Los concilios generales gozaban de la máxima autoridad dentro de la Iglesia visigoda. Una vez aprobado un canon (ley) o establecida una determinada forma de actuar, todos estaban obligados a obedecer y cumplir lo establecido en tanto que tal ley no fuese revocada. En el tercer Concilio de Toledo (589), se hizo distinción entre concilios generales, en los que se debían discutir las cuestiones de fe y asuntos que afectasen a toda la Iglesia española, y los provinciales, que debían tratar de los demás asuntos. Los concilios generales fueron la expresión más clara de la unidad de la Iglesia visigoda y lo que les dio el carácter de generales fue el número de los asistentes y los asuntos tratados. Asistían a ellos los obispos de todo el reino visigodo, y a los provinciales solamente los obispos de la provincia eclesiástica donde se celebraban.

Historia del III Concilio de Toledo editar

Con anterioridad al Concilio III, se habían celebrado en Toledo otros dos, que abren el orden numérico de la serie de Concilios toledanos. El Concilio I tuvo lugar en plena época romana (397-400), y giró en torno a las secuelas de la crisis priscilianista . El II Concilio se reunió el 17 de mayo 527, durante el reinado de Amalarico, bajo la monarquía visigodo-arriana. Con el III Concilio de Toledo las reuniones eclesiásticas se convierten en asambleas representativas del reino, acudiendo a dichas congregaciones magnates, obispos, nobles y el rey para tratar asuntos políticos.

Fue en el año 586 cuando Recaredo sucede a Leovigildo, a comienzos del 587 se había convertido ya al catolicismo. Es curioso y significativo ver cómo en las fuentes hispanas se omite el hecho de que su hermano Hermenegildo fuese católico, ni siquiera Leandro de Sevilla hace referencia a él con motivo del III Concilio de Toledo, en que Recaredo y su mujer, la noble Baddo, declaran su conversión, acompañados de un nutrido grupo de nobles y obispos visigodos. No hay apenas ninguna mención del papel de Recaredo en la guerra entre su padre y su hermano, sólo que un año más tarde ordenó matar al ejecutor de Hermenegildo. Parece como si se hubiera procedido a un pacto de silencio entre la jerarquía real y la eclesiástica sobre tan oscuro pasado.

Se menciona a Recaredo como el continuador de la gran obra unificadora de Leovigildo, pero con la matización de que ésta se vio oscurecida por la perfidia religiosa. El nuevo rey es el adalid del catolicismo y quien consigue la unidad religiosa. La moderna historiografía, en diversas ocasiones, ha mitificado este hecho y su inmediata consecuencia: la celebración del mencionado III Concilio de Toledo. Sin embargo, el Concilio, según se deja traslucir de las intervenciones del propio rey, de la homilía de Leandro y del contenido en general, debió ser un intento de negociación de unificación religiosa, pero de gran alcance político. Sin pretender negar una conversión real, parece que el entramado político es mucho mayor y no simplificable a una identificación de unidad religiosa-unidad nacional, una vez liquidada la monarquía visigoda. El rey ponía una serie de condiciones en lo relativo a su intervención en el nombramiento de obispos, de este modo, los arrianos verían facilitado su paso a la confesión católica, sin necesidad de reconsagrar iglesias o rebautizarse; el clero católico tendría capacidad jurídica sobre diferentes causas y control en la política administrativa, en definitiva, se hacía patente algo que ya fue irreversible en lo sucesivo: la fuerte implicación entre Iglesia y Estado.

No todos los sectores vieron bien las consecuencias de este Concilio, del que Recaredo salía fortalecido en su papel de rey frente a ciertas tendencias nobiliarias, que no verían con buenos ojos esta fusión, ni la prepotencia de algunos hispanorromanos. De hecho, hubo algunos intentos de usurpación como el de los nobles de Mérida, como Segga, con el obispo Sunna a la cabeza, descabezada por la traición de uno de ellos, Witerico, el que luego sería rey, y por la intervención militar del dux de la Lusitania, el hispanorromano Claudio, según se documenta en las Vitas sanctorum patrum Emeretensium. Este mismo Claudio sofocaría otra rebelión en la Narbonense, de Granista, Wildigerno y otros nobles, también con un obispo arriano en sus filas Athaloco. Incluso hubo un complot por parte de su madrastra Gosvinta y el obispo Uldia, sofocado rápidamente. Al lado de estos intentos, tuvo también que combatir a otros grupos, como a los vascones y a los bizantinos, estos acaudillados por el dux Comenciolo.

Enlaces externos editar

  •   Datos: Q1783761

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Este articulo o seccion necesita referencias que aparezcan en una publicacion acreditada Puedes avisar al redactor principal pegando lo siguiente en su pagina de discusion sust Aviso referencias Concilios de Toledo Este aviso fue puesto el 20 de septiembre de 2023 Los Concilios de Toledo son el nombre que reciben los dieciocho concilios celebrados en Toledo entre el ano 397 y el 702 y salvo el primero acaecieron durante la dominacion visigoda de la peninsula iberica En la Hispania visigoda existieron asambleas de representacion colectiva el llamado Senatus y los Concilios de Toledo Recaredo y Obispos Concilio III de Toledo ano 589 Codice Vigilano fol 145 Biblioteca de El Escorial Las reuniones visigodas conciliares fueron de dos clases provinciales que agrupaban el episcopado provincial bajo la presidencia metropolitana y generales que agrupando los obispos del reino trataban temas de interes comun Estas asambleas politico religiosas de la monarquia visigotica eran convocadas por el rey y presididas por el arzobispo mas antiguo posteriormente por el de Toledo donde la representacion se reducia a las altas jerarquias eclesiasticas y a la nobleza El III Concilio de Toledo de 589 fue el primero en tener caracter general y en el se decidio el abandono del arrianismo por los jerarcas visigodos y la consiguiente incorporacion politica de los hispanorromanos momento en el que se produjo la conversion de Recaredo y los visigodos al catolicismo En el IV Concilio de Toledo de 632 se sanciono el caracter electivo de la monarquia visigoda Esto concilios tenian el objetivo de poner normas de convivencia y de control de malas costumbres y muchos tenian o empezaban con un confesion de fe Asi el mas representativo en cuanto a la en la Trinidad y la Encarnacion es el concilio XI de Toledo Indice 1 Lista de concilios 2 Caracter y modo de desarrollo de los Concilios 3 Funciones 4 Naturaleza 5 Convocatoria 6 Celebracion 7 Museo de los Concilios de Toledo y de la Cultura Visigoda 8 Clasificacion de los Concilios 9 Historia del III Concilio de Toledo 10 Enlaces externosLista de concilios editarI Concilio de Toledo 397 II Concilio de Toledo 527 III Concilio de Toledo 589 presidido por Leandro de Sevilla IV Concilio de Toledo 633 presidido por Isidoro de Sevilla V Concilio de Toledo 636 presidido por Isidoro de Sevilla VI Concilio de Toledo 638 VII Concilio de Toledo 646 VIII Concilio de Toledo 653 IX Concilio de Toledo 655 X Concilio de Toledo 656 XI Concilio de Toledo 675 XII Concilio de Toledo 681 XIII Concilio de Toledo 683 XIV Concilio de Toledo 684 XV Concilio de Toledo 688 XVI Concilio de Toledo 693 XVII Concilio de Toledo 694 XVIII Concilio de Toledo h 702 Caracter y modo de desarrollo de los Concilios editarSe ha discutido mucho sobre que clase de Asamblea eran los Concilios generales No existe un paralelo en ningun pais y por tanto la cuestion esta abierta a multiples interpretaciones En general por algunas indicaciones sabemos que los Concilios constituian una forma de apoyo al Rey o a su politica pero se desconoce si se trataba de un apoyo meramente moral de un apoyo secundario estando la base del poder del Rey en los nobles y el ejercito o de un apoyo decisivo sin el cual el rey no habria obtenido el apoyo de los nobles o de la poblacion muy influida por las autoridades religiosas Las decisiones del Concilio versaban sobre las peticiones del rey aparte de los temas de estricta disciplina eclesiastica y se adoptaban por mayoria a partir del VIII Concilio la asistencia de nobles palatinos acerco a los godos a la mayoria o tal vez se la dio Los obispos que defendian las posiciones derrotadas estaban obligados a asumir las decisiones conciliares bajo pena de excomunion En todos los casos las decisiones adoptadas iban en la direccion sugerida por el rey y raramente vulneraron los deseos de este si lo hicieron el rey podia no confirmar los resultados del Concilio presentando como minimo normas que pudieran ser del agrado real El rey nunca fue criticado por los Obispos en un Concilio aunque a veces se critico al Rey anterior La asistencia al Concilio era obligatoria salvo enfermedad o realizacion de un encargo del Rey la pena por incumplimiento debia ser la excomunion por un ano Los Sinodos provinciales trataban teoricamente temas eclesiasticos a menudo originados en la provincia pero cuya vigencia se extendia a las otras provincias Se celebraban en una iglesia metropolitana que permanecia cerrada a los fieles debiendo entrar los participantes por una unica puerta vigilada por los ostiarios ostiarii porteros Los Obispos se sentaban en circulo por orden de antiguedad y cuando ya estaban colocados entraban algunos sacerdotes que podian asistir que tambien se sentaban colocandose detras de los Obispos despues accedian los diaconos con derecho a hacerlo que permanecian de pie finalmente entraban los laicos invitados junto a sus secretarios notarii que redactarian las actas ningun miembro el clero inferior podia asistia a los Sinodos Todos ya en sus lugares se cerraba la puerta vigilada por los ostiarios Se iniciaba entonces una sesion protocolaria de rezos y preambulos Despues el Arzobispo metropolitano solicitaba la presentacion de los temas por orden cada una debia presentarse despues de ser tratada la anterior Tratados los temas se llamaba a aquellos clerigos o laicos que habian quedado fuera y tuvieran algo que decir pues cualquiera podia presentar quejas contra Obispos jueces nobles o cualquier otra persona El archidiacono recogia las quejas presentadas y las presentaba a la reunion y si era adecuado el demandante era llamado para hablar Si la peticion o queja era aceptaba se comunicaba a un funcionario real executor para hacer comparecer ante el Sinodo a la persona demandada Cerrados todos los casos terminaba el Concilio con unas oraciones para Dios y el rey y la firma de las actas cuyo primer firmante era el metropolitano Funciones editarEn los concilios se trataba principalmente de asuntos doctrinales religiosos y pautas de comportamiento eclesiastico aunque tambien otros de naturaleza diversa como las condiciones necesarias para la eleccion del monarca o la forma en que debia llevarse a cabo y velaron por el cumplimiento del juramento del Rey Tambien supervisaron la legitimidad de los levantamientos otorgando su refrendo moral a quienes por la fuerza habian alcanzado el poder aseguraron las garantias judiciales de magnates y eclesiasticos Resumiendo establecieron las pautas a las que debia ajustarse la marcha del Estado y la conducta de los monarcas Naturaleza editarExisten dos posturas acerca de su naturaleza Algunos defienden su naturaleza eclesiastica y otros su caracter civil o politico La gran mayoria coincide que pese a sus atribuciones las asambleas eran tan solo religiosas ya que actuaron en virtud de su propia autoridad eclesiastica Garcia Gallo y que en ellas ni se legislo ni se juzgo Sanchez Albornoz En la postura contraria nos encontramos al historiador espanol Ramon d Abadal quien ha sostenido que los concilios eran tambien asambleas legislativas y organos de control politico que si legislaron y juzgaron Resumiendo se tratarian de asambleas de caracter mixto que tratarian asuntos tanto eclesiasticos como politicos Segun la tesis de Myriam Romero Gallardo estas asambleas eran de caracter eclesiastico en un principio pero tras la conversion al catolicismo en el IV Concilio de Toledo asumieron un caracter mixto Convocatoria editarEl rey era el encargado de convocar las asambleas conciliares asi se testimoniaba en las propias asambleas reunidas por la decision y voluntad de uno u otro monarca Esto se realizaba de dicho modo incluso siendo los asuntos a tratar y por los que se habia convocado la asamblea estrictamente eclesiasticos teniendo como ejemplo el Concilio XIV Celebracion editarLa asamblea comienza tras el acto de presencia del rey junto con su comitiva una vez congregados los obispos en la iglesia toledana El rey dirige un discurso o mensaje a los asistentes llamado tomo regio en el que se explica el objetivo de la reunion y los asuntos a tratar Se comenzara primero por los problemas teologales morales y eclesiasticos para pasar luego a los concernientes a la vida politica del reino Los canones promulgados por esos concilios reciben sancion civil mediante la llamada Lex in confirmatione Concilii La transgresion de las disposiciones acarrea penas temporales y espirituales la excomunion Museo de los Concilios de Toledo y de la Cultura Visigoda editarArticulo principal Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda Este museo se instalo en 1969 en la Iglesia de San Roman en la ciudad de Toledo y contiene codices en letra visigotica y ejemplos de hallazgos arqueologicos de orfebreria y joyeria procedentes tanto de la ciudad de Toledo como de la provincia Clasificacion de los Concilios editarLos Concilios podian ser de distintos tipos dependiendo de los temas tratados y del numero de obispos asistentes asi como de la autoridad que los convocaba Tenemos noticias de los veintiseis concilios celebrados en el Reino visigodo desde la conversion de Recaredo hasta la caida del Reino visigodo desde el ano 589 al 711 Aunque varias veces se establecieron detalladamente los intervalos con que debian celebrarse los concilios tanto generales como provinciales estos en la practica no se celebraron con regularidad cronologica sino para responder a una necesidad concreta Los concilios generales gozaban de la maxima autoridad dentro de la Iglesia visigoda Una vez aprobado un canon ley o establecida una determinada forma de actuar todos estaban obligados a obedecer y cumplir lo establecido en tanto que tal ley no fuese revocada En el tercer Concilio de Toledo 589 se hizo distincion entre concilios generales en los que se debian discutir las cuestiones de fe y asuntos que afectasen a toda la Iglesia espanola y los provinciales que debian tratar de los demas asuntos Los concilios generales fueron la expresion mas clara de la unidad de la Iglesia visigoda y lo que les dio el caracter de generales fue el numero de los asistentes y los asuntos tratados Asistian a ellos los obispos de todo el reino visigodo y a los provinciales solamente los obispos de la provincia eclesiastica donde se celebraban Historia del III Concilio de Toledo editarCon anterioridad al Concilio III se habian celebrado en Toledo otros dos que abren el orden numerico de la serie de Concilios toledanos El Concilio I tuvo lugar en plena epoca romana 397 400 y giro en torno a las secuelas de la crisis priscilianista El II Concilio se reunio el 17 de mayo 527 durante el reinado de Amalarico bajo la monarquia visigodo arriana Con el III Concilio de Toledo las reuniones eclesiasticas se convierten en asambleas representativas del reino acudiendo a dichas congregaciones magnates obispos nobles y el rey para tratar asuntos politicos Fue en el ano 586 cuando Recaredo sucede a Leovigildo a comienzos del 587 se habia convertido ya al catolicismo Es curioso y significativo ver como en las fuentes hispanas se omite el hecho de que su hermano Hermenegildo fuese catolico ni siquiera Leandro de Sevilla hace referencia a el con motivo del III Concilio de Toledo en que Recaredo y su mujer la noble Baddo declaran su conversion acompanados de un nutrido grupo de nobles y obispos visigodos No hay apenas ninguna mencion del papel de Recaredo en la guerra entre su padre y su hermano solo que un ano mas tarde ordeno matar al ejecutor de Hermenegildo Parece como si se hubiera procedido a un pacto de silencio entre la jerarquia real y la eclesiastica sobre tan oscuro pasado Se menciona a Recaredo como el continuador de la gran obra unificadora de Leovigildo pero con la matizacion de que esta se vio oscurecida por la perfidia religiosa El nuevo rey es el adalid del catolicismo y quien consigue la unidad religiosa La moderna historiografia en diversas ocasiones ha mitificado este hecho y su inmediata consecuencia la celebracion del mencionado III Concilio de Toledo Sin embargo el Concilio segun se deja traslucir de las intervenciones del propio rey de la homilia de Leandro y del contenido en general debio ser un intento de negociacion de unificacion religiosa pero de gran alcance politico Sin pretender negar una conversion real parece que el entramado politico es mucho mayor y no simplificable a una identificacion de unidad religiosa unidad nacional una vez liquidada la monarquia visigoda El rey ponia una serie de condiciones en lo relativo a su intervencion en el nombramiento de obispos de este modo los arrianos verian facilitado su paso a la confesion catolica sin necesidad de reconsagrar iglesias o rebautizarse el clero catolico tendria capacidad juridica sobre diferentes causas y control en la politica administrativa en definitiva se hacia patente algo que ya fue irreversible en lo sucesivo la fuerte implicacion entre Iglesia y Estado No todos los sectores vieron bien las consecuencias de este Concilio del que Recaredo salia fortalecido en su papel de rey frente a ciertas tendencias nobiliarias que no verian con buenos ojos esta fusion ni la prepotencia de algunos hispanorromanos De hecho hubo algunos intentos de usurpacion como el de los nobles de Merida como Segga con el obispo Sunna a la cabeza descabezada por la traicion de uno de ellos Witerico el que luego seria rey y por la intervencion militar del dux de la Lusitania el hispanorromano Claudio segun se documenta en las Vitas sanctorum patrum Emeretensium Este mismo Claudio sofocaria otra rebelion en la Narbonense de Granista Wildigerno y otros nobles tambien con un obispo arriano en sus filas Athaloco Incluso hubo un complot por parte de su madrastra Gosvinta y el obispo Uldia sofocado rapidamente Al lado de estos intentos tuvo tambien que combatir a otros grupos como a los vascones y a los bizantinos estos acaudillados por el dux Comenciolo Enlaces externos editarhttps web archive org web 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